Provocadores, macarras, “sacaban” del partido a cualquier rival,…. y tenían talento. Lo único cierto es que viendo un partido de los Pistons en esas noches de canal+ no te dormías.
Provocadores, macarras, “sacaban” del partido a cualquier rival,…. y tenían talento. Lo único cierto es que viendo un partido de los Pistons en esas noches de canal+ no te dormías.
Tener espíritu deportivo es mantener la dignidad en cualquier circunstancia, consiguiendo día a día alcanzar metas personales en bien del equipo gracias al esfuerzo individual.
Esta frase refleja fielmente lo que nos gustaría que fuese la actitud de todos los jugadores del OCB.
Todos sin excepción debemos ir alcanzando metas personales día a día: defender mejor que la vez anterior, no perder tantos balones, cerrar mejor el rebote,… y la única forma de conseguirlo es trabajando duro en cada entrenamiento, en cada partido.
Y hay más gente que cree en esto igual que nosotros, por ejemplo Michael Jordan que dice:
“Siempre he creído que si uno se pone a trabajar, los resultados llegarán tarde o temprano.
No hago las cosas a medias. Sé que al hacerlo así sólo puedo esperar resultados mediocres.
Por eso me concentro en los entrenamientos tanto como en los partidos. La actitud no se puede abrir y cerrar como si fuera un grifo. Sería imposible hacerme el tonto en los entrenamientos y después, al necesitar más empuje en el final de un partido, pretender que el esfuerzo se refleje”
¿Cualquier otro jugador con el talento ofensivo de Jordan defendería de esta manera?
Un jugador de los 90′s metido en los 70′s.
Ese es Julius Erwing, y seguro que muchos de vosotros no lo conocéis. Y es que justo antes de que apareciesen los duelos entre “Magic” y “Bird” (no es 100% cierto ya que Erwing se retiró en 1987 y el primer duelo en una final de estos dos fue en 1984), ya nos sorprendía y nos guiaba hacia el nuevo baloncesto.