En esa segunda parte de la década de los 80 no solo brillaban “metralletas” de fuera. El honor patrio era defendido por un puñado de jugadores que asombraban a propios y extraños y sembraban con canastas los éxitos del baloncesto español actual.
EPI
VILLACAMPA.
¡Dios, esos Kelme Villacampa que hoy en día no han sido superados! 
MATRACO MARGALL