En la segunda parte de la maravillosa década de los 80, además de disfrutar con los duelos Lakers-Boston de la NBA, con la música de los U2 o reafirmar mi objeción de conciencia viendo la chaqueta metálica pude disfrutar de jugadores europeos que me inyectaron el veneno del baloncesto para siempre. Y en este post hago mención de tres “metralletas” que metían los puntos que necesitase su equipo, ya sean los 44 puntos de Óscar, y los 62 de Petrovic en el 1987
O los 40 puntos de Nikos Gallis en 1987 frente a la URSS (hay jugadores del OCB que seguro que no saben que país fue la URSS, y menos la CCCP)
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